Nuevos documentos obtenidos a través de solicitudes de Libertad de Información (FoI) han revelado que los funcionarios británicos fueron informados sobre cómo permitir potencialmente la entrada de pollo clorado al Reino Unido. Este descubrimiento se produce a pesar de las repetidas garantías públicas de los ministros de que “no hay planes” de reducir los estándares internos de seguridad alimentaria para dar cabida a las importaciones estadounidenses.

El núcleo de la disputa: higiene versus tratamiento químico

La controversia se centra en una diferencia fundamental en la filosofía de seguridad alimentaria entre el Reino Unido/UE y los Estados Unidos:

  • El enfoque estadounidense: Los agricultores estadounidenses pueden utilizar lavados con cloro y otros desinfectantes químicos para matar patógenos (como Salmonella y Campylobacter ) que puedan haber contaminado la carne durante la cría o el sacrificio.
  • El enfoque del Reino Unido/UE: Desde 1997, la UE ha prohibido esta práctica. La razón es que los lavados químicos pueden actuar como una “máscara”, compensando los estándares de higiene más bajos y el peor bienestar animal en etapas anteriores de la cadena de producción.

La tensión no es meramente técnica; es un pilar central de las negociaciones comerciales en curso entre las dos naciones.

A puertas cerradas: las revelaciones

Los documentos, entregados al grupo de campaña 38 Degrees, sugieren una desconexión entre la postura pública del gobierno y sus preparativos privados.

1. Sesiones informativas estratégicas

Se prepararon sesiones informativas de alto nivel para una reunión entre un director del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra) y la Embajada de Estados Unidos en Londres alrededor de diciembre de 2024. Según se informa, estas sesiones informativas describieron cómo se podría modificar la legislación del Reino Unido para permitir la descontaminación química. Si bien los documentos señalan que cualquier sustancia nueva requeriría un “análisis de riesgo riguroso en el Reino Unido”, la mera preparación de estos informes sugiere que la opción se estaba considerando activamente.

2. Revisión científica de los métodos estadounidenses

La Agencia de Normas Alimentarias (FSA) también ha estado revisando estudios realizados en EE. UU. sobre la eficacia de los tratamientos químicos, incluido el uso de bacteriófagos y dióxido de cloro. La FSA confirmó que ha estado evaluando intervenciones contra Campylobacter —una causa común de intoxicación alimentaria—coincidiendo con el período de intensas negociaciones comerciales.

Presión de Washington

El impulso para estas importaciones ha sido impulsado por altos funcionarios estadounidenses que ven las normas sanitarias británicas como una barrera al comercio.

“La agricultura estadounidense está siendo tratada ‘muy injustamente’ por países como el Reino Unido”, afirmó la Secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, expresando el deseo de que el Reino Unido acepte “toda la carne” de los EE.UU.

Además, el asesor de la Casa Blanca, Peter Navarro, ha sido más directo y ha descrito las normas sanitarias como una “herramienta falsa” utilizada para suprimir los productos agrícolas estadounidenses, sugiriendo que la demanda del mercado debería anular las barreras regulatorias.

La división entre lo público y lo político

Para los grupos de defensa del consumidor, estas revelaciones son una señal de posibles maniobras políticas. Matthew McGregor, director ejecutivo de 38 Degrees, sostiene que si bien el gobierno mantiene una política de “no planes”, la preparación de vías legislativas sugiere que los estándares alimentarios podrían verse comprometidos para asegurar un acuerdo comercial con la administración Trump.

En respuesta a estos hallazgos, un portavoz del gobierno mantuvo la línea oficial:

“Hemos dicho constantemente que las importaciones de pollo clorado siguen siendo ilegales y no hay planes para cambiar eso. Nunca bajaremos nuestros altos estándares alimentarios en los acuerdos comerciales”.


Conclusión
Si bien el gobierno del Reino Unido sostiene que sus estándares de seguridad alimentaria no son negociables, los documentos filtrados sugieren que los funcionarios han estado preparando activamente el trabajo legal y científico necesario para permitir los lavados químicos de pollo al estilo estadounidense. Esto crea una tensión significativa entre los objetivos comerciales diplomáticos y las promesas de salud pública.