Venecia se enfrenta a una amenaza existencial. A medida que el nivel global del mar aumenta y la propia ciudad continúa hundiéndose, un nuevo estudio dirigido por el oceanógrafo Piero Lionello de la Universidad de Salento advierte que este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO podría perderse en los próximos tres siglos.
La investigación, realizada por un equipo internacional de científicos, describe cuatro caminos distintos para la supervivencia de la ciudad. Cada opción presenta una profunda compensación entre la viabilidad de la ingeniería, el costo económico y la preservación de la identidad cultural y ecológica única de la ciudad.
La doble amenaza: el aumento del mar y el hundimiento de la tierra
Venecia está atrapada en un “movimiento de pinza” de fuerzas ambientales. Por un lado, el calentamiento global está impulsando el aumento del nivel del mar a través de dos mecanismos principales: el derretimiento del hielo polar y la expansión térmica del calentamiento de las aguas del océano. Por el otro, la ciudad se está hundiendo físicamente, un proceso de hundimiento del terreno que ha azotado a la región durante siglos.
La urgencia queda subrayada por datos recientes: de las 28 inundaciones extremas en la historia de Venecia, en las que más del 60% de la ciudad quedó sumergida, 18 han ocurrido solo en los últimos 23 años. Las protecciones actuales, incluidas las barreras móviles instaladas en 2022, son cada vez más insuficientes frente al ritmo acelerado del cambio.
Los cuatro escenarios de supervivencia
El equipo científico ha categorizado el futuro potencial de Venecia en cuatro modelos estratégicos distintos:
1. La estrategia “Laguna Abierta” (Protección Incremental)
Este es el enfoque actual, que se basa en cerrar las entradas de la laguna con barreras móviles durante las mareas altas.
* La realidad: Aunque hasta ahora ha costado 6.000 millones de euros, este método tiene una “vida útil”. Los modelos sugieren que estas barreras se volverán ineficaces una vez que el nivel del mar aumente 1,25 metros, un umbral que probablemente se cruzará hacia el año 2300, incluso en escenarios de bajas emisiones.
* El riesgo: Los cierres frecuentes aumentan la probabilidad de fallas mecánicas y podrían provocar agua estancada, lo que requeriría sistemas de bombeo y alcantarillado masivos y costosos para mantener la higiene.
2. Diques de anillo (aislamiento localizado)
Se trata de construir barreras circulares de aproximadamente 3 metros de altura alrededor de las principales islas de Venecia para aislarlas de la laguna.
* Pros y contras: Esto podría proteger a la ciudad contra aumentos del nivel del mar de hasta 6 metros y es relativamente asequible (estimado entre 0,5 y 4,5 mil millones de euros ).
* La compensación: Cortaría la conexión de la ciudad con el ecosistema de la laguna, dañando potencialmente la “ambiente” y la esencia cultural que impulsan el turismo de Venecia.
3. La Laguna Cerrada (Cerramiento Total)
Una hazaña de ingeniería mucho más agresiva, que implica represar completamente las entradas de la laguna y elevar las islas barrera a una altura de 5 metros.
* Pros y contras: Ofrece una protección sólida contra aumentos del nivel del mar de hasta 10 metros, preservando eficazmente los monumentos y las viviendas de la ciudad.
* La compensación: Costaría al menos 30 mil millones de euros, destruiría el ecosistema natural de la laguna y pondría fin a la función de Venecia como puerto en funcionamiento. Se requeriría un bombeo constante para evitar que el agua encerrada se volviera tóxica.
4. Retiro gestionado (reubicación)
La opción más radical y desgarradora: abandonar la ciudad por completo reubicando a los residentes y trasladando los monumentos históricos a terrenos más seguros.
* El costo: Este es el camino más costoso, estimado en 100 mil millones de euros, y cubre tanto la reubicación física de los sitios patrimoniales como la compensación para los ciudadanos desplazados.
* El resultado: Se dejaría que la laguna sucumbiera a aguas más profundas, más cálidas y más saladas, con consecuencias ecológicas desconocidas.
La carrera contra el tiempo
La elección que enfrentan los formuladores de políticas no es simplemente de ingeniería, sino de valores. ¿Damos prioridad a la preservación de un ecosistema vivo, la protección de la arquitectura histórica o la estabilidad económica de un centro turístico global?
“Dada la extrema insuficiencia de los esfuerzos internacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la inercia del aumento del nivel del mar, es esencial contemplar transformaciones radicales para la ciudad de Venecia y su laguna”, concluye el equipo de investigación.
El estudio sirve como una cruda advertencia: los proyectos de ingeniería a gran escala de esta magnitud pueden tardar hasta 50 años en implementarse. Incluso si se toma una decisión hoy, la ventana para actuar antes de que fracase la estrategia de la “laguna abierta” se está cerrando rápidamente.
Conclusión
A Venecia se le acaba el tiempo para elegir su futuro. Ya sea a través de enormes diques o de una reubicación total, la supervivencia de la ciudad requerirá una inversión financiera sin precedentes y una reimaginación fundamental de lo que significa ser una “ciudad flotante”.















