Se ha descubierto que las sepias, ya conocidas por su complejo camuflaje y comunicación, manipulan activamente la polarización de la luz para atraer parejas. La sepia macho Andrea gira sus brazos de una manera que crea una señal muy visible sintonizada con la visión única de otras sepias, un descubrimiento que resalta una forma de comunicación animal previamente desconocida.

La ciencia de la polarización

Los humanos percibimos la luz principalmente a través del color y el brillo, pero la luz también tiene una propiedad llamada polarización. Se refiere a la orientación de las ondas de luz, que normalmente vibran en múltiples direcciones. La luz polarizada vibra en una sola dirección y los ojos de las sepias están adaptados de manera única para detectar esta orientación.

A diferencia de los humanos, las sepias no pueden ver bien los colores, pero pueden percibir propiedades de la luz más allá de las capacidades humanas, incluida la polarización. Desarrollaron esta capacidad porque el entorno oceánico en sí está muy polarizado y pueden utilizarlo para comunicarse.

Cómo la sepia retuerce la luz

Investigadores de la Universidad de Tokio descubrieron que los machos de sepia utilizan brazos especializados para manipular la luz polarizada durante el cortejo. Estos brazos contienen tejido birrefringente, lo que significa que rotan la polarización de la luz casi 90 grados. Esto crea bandas alternas de luz polarizada horizontal y verticalmente, lo que proporciona el máximo contraste para la visión de las sepias.

La forma cilíndrica de los brazos se adapta perfectamente para convertir la luz horizontal en vertical, mejorando la visibilidad de la señal. La sepia no produce esta señal de polarización fuera de las exhibiciones de apareamiento, lo que indica que es un comportamiento evolucionado específicamente para atraer a una pareja.

Implicaciones e investigaciones futuras

Este descubrimiento muestra que la comunicación animal se extiende más allá del color y el sonido para incluir propiedades de la luz invisibles para los humanos. Así como los animales usan colores vibrantes para llamar la atención, las sepias evolucionaron para manipular la polarización, una señal oculta que la mayoría de las especies no detectan.

El estudio plantea más preguntas sobre si las sepias utilizan la luz polarizada para otros fines además del cortejo. Es posible que los científicos necesiten nuevas herramientas y métodos para explorar el mundo visual oculto de estos cefalópodos y revelar formas adicionales de comunicación que aún se desconocen.

“Al igual que ocurre con la selección diversa de coloración animal, ampliamente reconocida y ampliamente estudiada, puede haber una diversidad similar de señales de polarización entre los animales sensibles a la polarización, señales que siguen siendo completamente desconocidas para nosotros porque son invisibles para el ojo humano”, escriben los investigadores.