La Corte Suprema de Estados Unidos escuchará los argumentos el lunes en un caso de alto riesgo que determinará dónde se decidirán las demandas contra las compañías de energía sobre la costa en desaparición de Luisiana: en los tribunales federales o estatales. El caso se centra en si las empresas de petróleo y gas deberían ser consideradas responsables por miles de millones en daños relacionados con décadas de erosión costera, algunos de los cuales se remontan a la Segunda Guerra Mundial.
Lo que está en juego: miles de millones para la restauración costera
Los funcionarios de Luisiana han presentado más de 40 demandas solicitando compensación a las compañías de energía para restaurar los humedales y bosques en desaparición. La costa sur del estado está desapareciendo a un ritmo de un campo de fútbol cada 100 minutos. En abril, un jurado otorgó a Plaquemines Parish 745 millones de dólares en uno de estos casos, lo que demuestra el posible impacto financiero.
No se trata simplemente de dinero; se trata del futuro de las comunidades costeras, la pesca y la infraestructura amenazadas por el aumento del nivel del mar. Las demandas son un intento de obligar a las empresas a contribuir a un problema que supuestamente exacerbaron durante décadas de operaciones de petróleo y gas.
Tribunal federal versus estatal: una batalla estratégica
La disputa central es la jurisdicción. Las empresas de energía, incluidas Chevron y Exxon Mobil, argumentan que los casos pertenecen a un tribunal federal, donde creen que recibirán un trato más justo. Destacan que durante la Segunda Guerra Mundial su producción se realizó bajo contratos federales, cruciales para el suministro de combustible de aviación a Estados Unidos y sus aliados.
Los líderes republicanos de Luisiana, incluidos el gobernador Jeff Landry y la fiscal general Liz Murrill, apoyan mantener los casos en los tribunales estatales. Esto ha generado críticas de algunos miembros de la derecha política, dada la promoción simultánea del “dominio energético” por parte del Estado. La administración Trump está del lado de las compañías energéticas, argumentando que los casos deberían manejarse a nivel federal.
El juez Alito se recusa
El juez Samuel A. Alito Jr. se ha recusado debido a vínculos financieros con ConocoPhillips, empresa matriz de Burlington Resources Oil and Gas, una de las partes en el caso. Esto deja sólo a ocho magistrados para opinar. La medida subraya cómo incluso el tribunal más alto puede enfrentar un escrutinio sobre conflictos de intereses en casos con implicaciones tan importantes.
La decisión de la Corte Suprema determinará si estas demandas proceden en un sistema que se considera más favorable a las empresas o en uno en el que los jurados y jueces estatales tienen mayor influencia. El resultado podría remodelar la forma en que se manejan los pasivos ambientales en las regiones costeras de Estados Unidos.
El resultado de este caso sienta un precedente que impactará no sólo la costa de Luisiana, sino también el futuro de los litigios ambientales contra empresas de energía en todo el país.















