Marinería Antigua: Los Humanos Cruzaron Los Océanos Mucho Antes De Lo Pensado

Durante décadas, los arqueólogos asumieron que la navegación era un desarrollo relativamente reciente en la historia de la humanidad, vinculado al surgimiento de comunidades agrícolas y tecnologías más avanzadas. Sin embargo, descubrimientos recientes están reescribiendo esa narrativa, revelando que nuestros antepasados cazadores-recolectores fueron capaces de realizar viajes oceánicos de larga distancia decenas de miles de años antes de lo que se creía anteriormente.

La Revelación Maltesa

Un ejemplo sorprendente proviene de Malta, una remota isla mediterránea. Las excavaciones entre 2021 y 2023 descubrieron evidencia de actividad humana que se remonta a 8.500 años, más de un milenio antes de lo que se sabía anteriormente. Estos no eran agricultores con herramientas sofisticadas; eran cazadores-recolectores que navegaron casi 100 kilómetros de aguas abiertas para llegar a la isla. El hecho de que Malta no sea visible desde Sicilia en el horizonte, y que un viaje en canoa tomaría más de 24 horas, subraya las notables habilidades de navegación de estos primeros marineros.

Este descubrimiento desafía la suposición arraigada de que solo las poblaciones agrícolas asentadas con herramientas avanzadas eran capaces de cruzar extensiones significativas de agua. Nos obliga a reconsiderar cómo los primeros humanos exploraron y colonizaron el mundo.

Revisando Supuestos Prehistóricos

Durante gran parte del siglo XX, la opinión predominante fue que los humanos solo alcanzaron las islas relativamente recientemente. Las remotas islas del Pacífico, por ejemplo, no fueron colonizadas hasta los últimos 2.000 años por navegantes expertos. Pero la evidencia ahora sugiere que la navegación estaba mucho más extendida y era más antigua de lo que se imaginaba anteriormente.

El problema radica en la preservación. Los barcos hechos de madera, cuero y otros materiales orgánicos se descomponen rápidamente, dejando pocos rastros arqueológicos. Los restos de barcos más antiguos conocidos tienen solo unos 10.000 años: la canoa Pesse de los Países Bajos y fragmentos de embarcaciones de Kuwait e Italia. Esta escasez de evidencia llevó a los investigadores a creer que los cazadores-recolectores carecían de los medios o la motivación para viajar por el océano a larga distancia.

Sin embargo, recientes hallazgos arqueológicos están anulando esta suposición.

Travesías Marítimas Tempranas: El Mediterráneo y el Sudeste Asiático

La evidencia más convincente de la navegación temprana proviene de dos regiones: el Mediterráneo y el sudeste Asiático. En Grecia, los artefactos de obsidiana encontrados en la cueva Franchthi datan de hace 13.000 años, lo que demuestra que los humanos viajaban desde el continente a islas a más de 100 kilómetros de distancia durante la Edad de Piedra.

Pero el sudeste Asiático proporciona evidencia aún más dramática. Hace unos 65.000 a 70.000 años, los humanos modernos emigraron de África a Asia. Durante el período glacial, los niveles más bajos del mar conectaron partes de la región, formando masas de tierra como Sundaland (las actuales Borneo, Sumatra y Java). Desde allí, cruzaron a Sahul (Australia y Nueva Guinea), un viaje que requirió atravesar importantes tramos de aguas abiertas.

Los sitios arqueológicos en Australia y Nueva Guinea lo confirman: herramientas de piedra que datan de al menos 50.000 años demuestran que los humanos ya habían llegado a estas tierras lejanas. La exploración adicional en islas como Sulawesi ha revelado evidencia de presencia de homínidos que se remonta a hace 1,48 millones de años, aunque aún se debate si estos cruces fueron intencionales o accidentales.

Más allá Homo Sapiens : El caso de Flores y Luzón

La historia no termina con * Homo sapiens. Los descubrimientos de fósiles en las islas de Flores y Luzón plantean preguntas intrigantes sobre otras especies de homínidos. * Homo floresiensis (los “hobbits”) vivió en Flores hace entre 190.000 y 50.000 años, a pesar de que la isla nunca estuvo conectada al continente. Del mismo modo, * fósiles de Homo luzonensis * que datan de hace 709.000 años sugieren una presencia de homínidos aún más temprana en Luzón.

No se puede descartar la posibilidad de que estos homínidos llegaran a estas islas por medios accidentales, tal vez a la deriva sobre vegetación o balsas. Sin embargo, la presencia repetida de homínidos en islas aisladas sugiere fuertemente que la navegación temprana era más común de lo que se pensaba anteriormente.

El Papel del Azar y la Oportunidad

Si bien la construcción de barcos con un propósito específico puede haber sido un desarrollo posterior, los primeros homínidos podrían haber explotado las oportunidades naturales para la navegación. Tormentas, inundaciones y la abundancia de vegetación flotante podrían haber llevado a individuos o pequeños grupos a través de distancias más cortas. Incluso hoy en día, grandes balsas de vegetación son arrastradas al mar después de las tormentas.

La migración de monos entre África y América del Sur hace decenas de millones de años proporciona un ejemplo extremo de dispersión accidental a larga distancia. Del mismo modo, estudios recientes sugieren que las iguanas navegaron en balsa más de 8.000 kilómetros desde América del Norte hasta Fiji hace unos 30 millones de años. Estos eventos demuestran que incluso sin embarcaciones sofisticadas, los animales, y probablemente los primeros homínidos, podrían atravesar distancias significativas por casualidad.

El Futuro de la Investigación

El creciente cuerpo de evidencia desafía la visión tradicional de que la navegación fue un desarrollo tardío en la historia humana. Si bien la línea de tiempo y los métodos exactos siguen siendo inciertos, ahora está claro que nuestros antepasados fueron capaces de realizar viajes oceánicos de larga distancia mucho antes de lo que se imaginaba anteriormente. Futuras investigaciones arqueológicas, junto con avances en técnicas de datación genética y geológica, continuarán refinando nuestra comprensión de este capítulo crucial en la evolución humana.

Estos descubrimientos no solo reescriben nuestra comprensión de la migración humana temprana, sino que también nos obligan a repensar las capacidades cognitivas y tecnológicas de nuestros antepasados. La historia de la navegación no se trata solo de barcos; se trata del ingenio, la adaptabilidad y la incesante curiosidad que impulsaron a los humanos a explorar y colonizar el mundo.