El duro desierto de Arabia Saudita esconde un secreto notable: la ciudad de Jubbah, un asentamiento agrícola que prospera en el antiguo lecho de un lago desaparecido hace mucho tiempo. Fotografías recientes de astronautas revelan los inusuales campos circulares de la ciudad, que se asemejan a círculos en las cosechas desde el espacio, ubicados a la sombra de Jabal Umm Sinman, una distintiva montaña con “joroba de camello”. Este improbable oasis no es sólo un centro agrícola moderno, sino también un sitio lleno de 10.000 años de historia humana.

El legado de un paleolago

Jubbah se encuentra dentro de una depresión de 12,5 por 2,5 millas formada por un paleolago que se secó hace unos 5.000 años, aunque el agua subterránea lo mantuvo vivo por más tiempo. La ciudad en sí se encuentra a cientos de metros por debajo de las dunas circundantes, un testimonio de su entorno geológico único. Esta persistente fuente de agua es la razón por la que Jubbah sigue siendo un centro agrícola, y ahora utiliza riego de pivote central que crea llamativos patrones circulares visibles desde arriba.

La sombra del viento y la montaña de los camellos

La supervivencia de Jubbah se debe en parte a Jabal Umm Sinman, la montaña de 4144 pies que se asemeja a un camello de dos jorobas. La montaña crea una sombra natural del viento, impidiendo que las tormentas de arena entierren la ciudad. Los vientos predominantes soplan de oeste a este, lo que significa que la ciudad está protegida.

Una encrucijada prehistórica

Antes de que la Península Arábiga se volviera árida, el lago Jubbah era una de las muchas fuentes de agua dulce. Su longevidad probablemente lo convirtió en un hito crucial para los primeros humanos. La evidencia sugiere que los viajeros prehistóricos utilizaron una ruta que coincidía con el camino tenue visible en las imágenes de satélite. Estos primeros visitantes dejaron un rico legado: más de 5.500 inscripciones y 2.000 representaciones de animales talladas en las rocas circundantes. El arte incluye cabras montesas, leopardos, avestruces y más de 1.000 camellos, que datan de al menos 10.000 años. Este sitio es ahora Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con Shuwaymis.

Importancia arqueológica más amplia

La región es un tesoro escondido de restos del Paleolítico. Jubbah está cerca de la roca Al Naslaa, una losa de arenisca dividida cubierta de tallas antiguas. Hallazgos recientes sugieren que estructuras similares en el área pueden contener los planos de megaestructuras más antiguos del mundo, que datan de hace 8.000 años.

La supervivencia de Jubbah y su rica historia demuestran la resiliencia de los asentamientos humanos frente al cambio ambiental, así como el poder duradero de los hitos naturales para moldear el movimiento y la cultura humanos.

El descubrimiento resalta la importancia de preservar estos sitios, que brindan información sobre las antiguas rutas comerciales y la adaptabilidad de las primeras civilizaciones.