Una especie de loro rara y en peligro crítico de extinción en Nueva Zelanda está experimentando una temporada de reproducción sin precedentes, impulsada por una cosecha inusualmente abundante de frutos del árbol rimu, ricos en nutrientes. Los científicos creen que este “superalimento” natural está impulsando directamente el éxito reproductivo del kakapo, un ave no voladora que alguna vez estuvo al borde de la extinción.
El papel de la fruta Rimu
Las bayas de color rojo brillante del árbol rimu están repletas de calcio y vitamina D, componentes esenciales para el desarrollo saludable de los pollitos. La excelente cosecha de este año ha proporcionado a las aves la nutrición óptima necesaria para producir una gran cantidad de crías. Según Andrew Digby, especialista en kakapo del Departamento de Conservación de Nueva Zelanda, 52 polluelos ya han nacido en islas santuario, con potencial para superar el récord de 73 establecido en 2019.
De la casi extinción a la recuperación
La recuperación del kakapo es testimonio de intensos esfuerzos de conservación. Hace apenas tres décadas, la población adulta total ascendía a sólo 51 individuos. Hoy en día, hay 236 kakapo adultos, y el reciente aumento de reproducción sugiere que la especie se está alejando lenta pero constantemente del borde de la extinción. El Dr. Digby estima que dentro de los próximos 5 a 10 años, el kakapo podría alcanzar un nivel de población más seguro.
Por qué esto es importante
La historia del kakapo destaca el vínculo crítico entre la disponibilidad de alimentos y la supervivencia de las especies. La cosecha de frutos del árbol rimu es cíclica, lo que significa que años tan abundantes no ocurren en todas las estaciones. Esta dependencia genera preocupaciones sobre la sostenibilidad a largo plazo: si las cosechas futuras fracasan, la población de kakapo fácilmente podría volver a disminuir. Los conservacionistas deben continuar monitoreando las fuentes de alimentos y adaptar estrategias para garantizar que la especie no vuelva a caer en crisis.
La recuperación del kakapo demuestra que la conservación enfocada puede funcionar, incluso para especies al borde del abismo. Pero también sirve como un claro recordatorio de que los ciclos naturales y la seguridad alimentaria suelen marcar la diferencia entre la supervivencia y la extinción.
