SpaceX ha presentado una solicitud sin precedentes ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE. UU. para lanzar 1 millón de satélites de centros de datos orbitales. Esta medida, revelada a principios de 2026, eclipsa las propuestas anteriores, incluida la solicitud de SpaceX de 2019 para 42.000 satélites Starlink. El objetivo de la empresa es impulsar la inteligencia artificial (IA) con infraestructura espacial, y la escala de este proyecto indica un cambio dramático en la forma en que vemos el espacio orbital.
El fundamento de los centros de datos orbitales
La demanda de procesamiento de IA que consume mucha energía está generando interés en los centros de datos orbitales. A diferencia de las instalaciones terrestres, los satélites pueden acceder a la luz solar continua, ofreciendo energía ininterrumpida. El director ejecutivo de SpaceX, Elon Musk, ha planteado esto como un paso hacia convertirse en una “civilización de nivel Kardashev II”, un punto de referencia del avance tecnológico. La compañía ya domina la órbita terrestre baja con su constelación de Internet Starlink (alrededor de 9.500 satélites activos, que representan sólo el 1% de la nueva flota propuesta), pero el nuevo proyecto es de una magnitud completamente diferente.
Riesgo de colisión y viabilidad de lanzamiento
El entorno satelital existente ya está saturado. Solo SpaceX tuvo que esquivar 300.000 posibles colisiones en 2025. Agregar otro millón de satélites exacerbará estos riesgos. Sin embargo, Musk afirma que el cohete Starship reutilizable de SpaceX, el más potente jamás construido, puede poner en órbita millones de toneladas al año, lo que hace factible su despliegue. Prevé que los lanzamientos se realicen cada hora y transporten 200 toneladas por vuelo.
Obstáculos regulatorios y competencia internacional
La FCC revisará la solicitud de SpaceX y la abrirá a comentarios públicos antes de tomar una decisión (lo que podría llevar meses). SpaceX ha solicitado una exención del requisito habitual de desplegar la mitad de la constelación en un plazo de seis años, argumentando que la comunicación óptica minimizará las interferencias. Mientras tanto, China también presentó una solicitud a la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) de la ONU para 200.000 satélites. Si bien no existen límites estrictos para el número de satélites, operar más de 100.000 se vuelve extremadamente difícil de administrar.
Impacto en la astronomía y el descubrimiento científico
La megaconstelación propuesta plantea preocupaciones sobre la contaminación lumínica y la interferencia con las observaciones astronómicas. Los estudios sugieren que agregar 500.000 satélites contaminaría casi todas las imágenes del telescopio, obstaculizando el progreso científico. Los centros de datos orbitales, con sus grandes paneles solares y radiadores de calor, pueden ser aún más disruptivos. SpaceX afirma que colaborará con la comunidad científica, pero la magnitud del proyecto arroja dudas sobre esa promesa.
¿Esto es serio?
Los expertos se preguntan si SpaceX realmente persigue esta escala extrema. Ruth Pritchard-Kelly, experta en regulación de satélites, sugiere que la propuesta puede ser una táctica de “conmoción y pavor”, y que el despliegue real probablemente sea menor. SpaceX y la FCC aún no han respondido a las solicitudes de comentarios.
En última instancia, la ambición de SpaceX de desplegar 1 millón de satélites marca un momento crucial en el desarrollo de la infraestructura espacial. Queda por ver si se trata de un plan realista o de una maniobra estratégica, pero subraya la creciente comercialización de la órbita y la creciente competencia por los recursos espaciales.
