Una nueva investigación confirma que Sahelanthropus tchadensis, una de las especies de homínidos más antiguas conocidas que data de entre 6,7 y 7,2 millones de años, era capaz de caminar erguido. Este descubrimiento refuerza los argumentos a favor de un origen del bipedalismo en el linaje humano más temprano de lo que se pensaba anteriormente. Los hallazgos, publicados en Science Advances, se centran en huesos fosilizados de piernas y brazos recuperados del sitio Toros-Menalla en Chad.
El debate sobre la marcha erguida
Durante más de dos décadas, los científicos han debatido si el Sahelanthropus tchadensis podría caminar erguido. El escepticismo inicial se centró en las características simiescas de sus huesos, sugiriendo que habitaba principalmente en los árboles. Sin embargo, el último análisis utiliza modelos 3D y comparaciones anatómicas para demostrar adaptaciones claras para el movimiento bípedo en el suelo.
“La clave es que Sahelanthropus tchadensis no era simplemente un simio que ocasionalmente se paraba sobre dos patas; estaba adaptado a utilizar la postura bípeda como parte regular de su comportamiento”, explicó el Dr. Scott Williams de la Universidad de Nueva York, quien dirigió la investigación.
Evidencia anatómica clave
El estudio se centra en un fémur (hueso del muslo) y dos huesos del antebrazo. A pesar de su parecido general con las extremidades de los chimpancés, las proporciones sutiles indican un andar más parecido al humano. Específicamente, la proporción entre la longitud de los brazos y las piernas se sitúa entre la de los bonobos modernos y la de los primeros ancestros humanos.
Fundamentalmente, el fémur exhibe una pequeña prominencia ósea (el tubérculo femoral) donde se inserta el ligamento iliofemoral. Este ligamento es vital para estabilizar la cadera durante la marcha erguida y hasta ahora sólo se ha encontrado en los homínidos. El hueso también muestra una torsión interna (antetorsión) que se alinea con la mecánica de la posición de las rodillas humanas debajo del centro de masa del cuerpo.
Evolución gradual del bipedalismo
Esta investigación sugiere que el bipedismo no apareció repentinamente sino que se desarrolló gradualmente a lo largo de millones de años. Sahelanthropus tchadensis probablemente practicaba el bipedalismo habitual, aunque no exclusivo, junto con comportamientos arbóreos (que habitan en los árboles) como trepar y colgarse de las ramas.
“Consideramos que la evolución del bipedismo es más un proceso que un evento”, enfatizan los investigadores.
Los fósiles refuerzan la teoría de que los primeros homínidos evolucionaron a partir de ancestros simiescos que se parecían a los chimpancés y bonobos modernos, y no a partir de especies de simios más especializadas. Esto sitúa a criaturas parecidas a los chimpancés cerca de la raíz del árbol genealógico humano, solidificando la idea de que el bipedalismo surgió temprano en nuestra historia evolutiva.
“Este análisis ofrece evidencia directa de que Sahelanthropus tchadensis podía caminar sobre dos piernas, lo que demuestra que el bipedismo evolucionó tempranamente en nuestro linaje y a partir de un ancestro que se parecía mucho a los chimpancés y bonobos actuales”.
Este hallazgo no sólo reescribe la línea de tiempo de la evolución humana, sino que también subraya la complejidad de cómo y cuándo nuestros antepasados se pusieron erguidos por primera vez.














