Ryoji Ikeda, una figura destacada del arte basado en datos, ha presentado su última instalación inmersiva, data-cosm [n°1], que se exhibirá en 180 Studios en Londres hasta el 1 de febrero. La obra sumerge al público en una experiencia audiovisual sincronizada que visualiza datos científicos complejos, desde la estructura microscópica del ADN hasta la inmensidad del espacio exterior.
Visualización de datos como sobrecarga sensorial
La instalación utiliza pantallas LED de alta resolución y música electrónica intermitente para crear un viaje desorientador pero estimulante a través de la información. Los visitantes se tumban mientras la pantalla envuelve su campo de visión, simulando un vuelo a través de estructuras biológicas y paisajes cosmológicos. El efecto es inmediato y visceral, y transmite la pura escala de datos que subyacen al mundo natural.
Una cuestión de inmersión versus comprensión
Si bien técnicamente impresionante, el trabajo plantea una pregunta clave: ¿la experiencia de inmersión eclipsa el compromiso crítico con los datos en sí? El ritmo y la intensidad pueden resultar abrumadores, dejando poco espacio para la reflexión sobre nuestra relación con la información que se presenta. Es una producción hábil, pero que prioriza el espectáculo sobre el interrogatorio profundo.
El objetivo parece ser menos comprender qué representan los datos y más sentir su inmensidad. Esto plantea dudas sobre el papel del arte en la visualización de datos: si debe priorizar el impacto emocional o la claridad analítica.
El trabajo de Ikeda destaca porque obliga a una confrontación con el volumen crudo de información que da forma a nuestra realidad. La exposición está abierta al público hasta el 1 de febrero.
En conclusión, data-cosmos [n°1] es una experiencia sensorial fascinante que subraya el poder de la visualización de datos, aunque incita a los espectadores a considerar si la inmersión por sí sola es suficiente para fomentar una verdadera comprensión.
