El desierto de Atacama, famosa por ser la región no polar más seca de la Tierra, experimentó una tormenta de nieve inusual a finales de junio, interrumpiendo temporalmente las operaciones del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), uno de los radiotelescopios más potentes del mundo. Las imágenes de satélite confirmaron el sorprendente evento, con una capa de nieve cubriendo partes del árido paisaje.

El desierto más seco del mundo

Atacama, que se extiende a lo largo de 40.500 millas cuadradas en el norte de Chile, ha permanecido excepcionalmente seco durante al menos 150 millones de años. Algunas áreas reciben menos de 0,002 pulgadas de lluvia al año y ciertos lugares no han visto precipitaciones mensurables en casi 400 años. Esta aridez se debe a que las montañas de los Andes bloquean la humedad hacia el este y las corrientes oceánicas frías suprimen la evaporación en el lado del Pacífico. La meseta del Altiplano dentro de Atacama recibe niveles de luz solar comparables a los de Venus, lo que la convierte en uno de los lugares más soleados de la Tierra.

La tormenta de nieve de junio y su impacto

El 25 de junio, un ciclón de núcleo frío se desplazó inesperadamente hacia el sur, cubriendo de nieve más de la mitad del desierto. Las elevaciones más altas de la meseta de Chajnantor, hogar de ALMA, se vieron particularmente afectadas. El observatorio se vio obligado a entrar en “modo de supervivencia”, reposicionando sus más de 50 antenas parabólicas para evitar la acumulación de nieve y detener las observaciones. Si bien el Telescopio de Investigación Astrofísica del Sur (SOAR) experimentó una interrupción menor, el Observatorio Vera C. Rubin no se vio afectado.

La nieve disminuyó rápidamente y se sublimó en muchas zonas debido a la intensa luz solar. Eventos similares ocurrieron en 2011, 2013 y 2021, aunque siguen siendo raros.

Tendencias climáticas extremas en Atacama

Si bien la nieve es inusual, Atacama también ha experimentado un aumento de lluvias intensas en los últimos años. En 2015, unas precipitaciones extremas provocaron corrientes de lodo mortales que mataron al menos a 31 personas. Por el contrario, las lluvias inesperadas también pueden desencadenar vibrantes flores del desierto fuera de su temporada normal de primavera, como se verá en 2024.

La creciente frecuencia de estos eventos extremos genera preocupación sobre el impacto del cambio climático en Atacama. Si esta tendencia continúa, es posible que el desierto ya no mantenga su título como uno de los lugares más secos de la Tierra.