La agresiva comercialización de medicamentos recetados directamente a los consumidores se ha convertido en una característica definitoria de la atención sanitaria moderna, y el caso de Ozempic (un medicamento originalmente destinado al tratamiento de la diabetes) destaca tanto su atractivo como sus posibles riesgos. En 2022 y 2023, Novo Nordisk, el fabricante del medicamento, invirtió casi 370 millones de dólares en publicidad directa al consumidor, según MediaRadar. El objetivo: hacer de Ozempic un nombre conocido.

El poder de la marca

Los anuncios no eran sólo informativos; estaban emocionales. Tamar Abrams, una jubilada reciente que lucha contra el dolor y el aumento de peso, recuerda los comerciales como “alegres”. Las imágenes mostraban a los usuarios disfrutando de la vida al máximo: cocinando, haciendo ejercicio y socializando, todo mientras aparentemente estaban energizados por el medicamento. Este enfoque resultó muy eficaz. Incluso sin un diagnóstico de diabetes, Abrams se sintió obligada a preguntarle a su médico sobre Ozempic después de reconocer los síntomas en la televisión.

Por qué esto es importante

Este no es un incidente aislado. La publicidad directa al consumidor de medicamentos recetados es legal sólo en dos países: Estados Unidos y Nueva Zelanda. ¿El resultado? Los consumidores estadounidenses son bombardeados con marketing de medicamentos que quizás no necesiten, lo que lleva a un uso no autorizado y a una mayor demanda de medicamentos como Ozempic, incluso cuando el suministro es limitado para los pacientes con diabetes. La tendencia plantea dudas sobre la ética del marketing farmacéutico y su impacto en el acceso a la atención médica.

El auge de las recetas no autorizadas

El énfasis de los anuncios en la pérdida de peso impulsó un aumento en las recetas no autorizadas. Los médicos, a menudo respondiendo a las solicitudes de los pacientes, comenzaron a recetar Ozempic para la obesidad, a pesar de que su indicación principal era la diabetes tipo 2. Esto creó escasez para quienes realmente necesitaban el medicamento para el fin previsto. La situación pone de relieve cómo el marketing puede distorsionar las prioridades de la atención sanitaria e influir en las interacciones médico-paciente.

Un sistema bajo escrutinio

El debate sobre los anuncios de medicamentos dirigidos directamente al consumidor es complejo. Sus defensores argumentan que permite a los pacientes discutir las opciones de tratamiento con sus médicos. Los críticos sostienen que eleva los costos, promueve el uso innecesario de medicamentos y socava el papel del médico como autoridad médica. En el caso de Ozempic, el marketing agresivo claramente creó una demanda más allá de la necesidad médica, exponiendo las vulnerabilidades de un sistema donde las ganancias pueden superar el bienestar del paciente.

El caso Ozempic demuestra cómo la publicidad directa al consumidor puede manipular la demanda de atención médica, potencialmente a expensas de quienes realmente necesitan el medicamento. Las consecuencias a largo plazo de esta tendencia aún están por verse.