En toda Inglaterra se está desarrollando un fenómeno sorprendente: los murciélagos buscan cada vez más refugio en iglesias históricas, con importantes consecuencias tanto para los animales como para los propios edificios. Un nuevo estudio publicado en People & Nature revela que casi la mitad de todas las iglesias de Inglaterra (más de 8.000) proporcionan hábitat para estas criaturas nocturnas, una cifra que aumenta al 80% en estructuras más antiguas. Si bien estas iglesias ofrecen condiciones ideales para descansar, la presencia de murciélagos también presenta desafíos para su mantenimiento.
Por qué las iglesias ofrecen hábitats ideales para los murciélagos
El estudio, basado en encuestas de ciencia ciudadana realizadas por Bat Conservation Trust, destaca el atractivo único de las iglesias para los murciélagos. Estas estructuras imitan efectivamente un “bosque artificial” y ofrecen una red de espacios protegidos:
- Rincones de descanso: Las iglesias ofrecen innumerables pequeñas grietas y espacios perfectos para que descansen los murciélagos.
- Rutas de vuelo: Los espacios grandes y abiertos dentro de las iglesias permiten un vuelo sin esfuerzo.
- Refugio seco: Los edificios brindan protección contra la lluvia y las inclemencias del tiempo.
Diana Spencer, del Proyecto Murciélagos en Iglesias, explica que el atractivo radica en la idoneidad de la arquitectura. Es probable que estos edificios hayan servido de refugio a los murciélagos durante siglos, tal vez desde que estuvieron en pie.
Las especies más comunes que se encuentran en las iglesias inglesas son los murciélagos Pipistrelles comunes y Natterer. Los Pipistrelles emergen primero, lanzándose rápidamente a través de pequeños huecos alrededor de las puertas. Los murciélagos de Natterer prefieren salir a través de agujeros en el techo, mientras buscan comida.
La confusa realidad del espacio compartido
Si bien la presencia de murciélagos es ecológicamente valiosa, sus hábitos pueden crear problemas para las iglesias. Graeme Peart, responsable del mantenimiento de la iglesia de Santa Margarita, señala que los murciélagos se han convertido en una “molestia” en los últimos 15 años. Los principales problemas surgen de:
- Excrementos: Los excrementos de murciélago, o guano, pueden acumularse y dañar las superficies.
- Orina: La orina de murciélago es particularmente corrosiva y puede manchar o destruir materiales.
- Daños a los artefactos: Los murciélagos pueden degradar los elementos de latón y otros elementos valiosos de la iglesia.
Equilibrando la conservación y el mantenimiento de la iglesia
Dado que los murciélagos están protegidos legalmente en el Reino Unido, la eliminación total generalmente no es una opción. Sin embargo, están surgiendo soluciones innovadoras para mitigar el impacto de la presencia de murciélagos.
Una de esas soluciones, implementada en la Iglesia de Santa Margarita, implicó un proyecto de £50,000 financiado por el Heritage Lottery Fund, que incluía:
- Conversión de loft sellado: Se creó un espacio dedicado encima de la sacristía para albergar a los murciélagos, limitando su presencia en el cuerpo principal de la iglesia.
- Monitoreo CCTV: Las cámaras permiten a ecólogos como Phillip Parker observar el comportamiento de los murciélagos y comprender sus movimientos.
El seguimiento ha revelado patrones intrigantes, como la desaparición de la población de murciélagos durante unos 10 días durante determinados periodos, un fenómeno hasta ahora desconocido sin la posibilidad de observarlos.
Pasos prácticos para las iglesias
El Proyecto Murciélagos en las Iglesias ofrece una gama de soluciones prácticas y rentables para las iglesias que se enfrentan a la ocupación de murciélagos:
- Cubiertas protectoras: Usar sábanas o cubiertas para proteger las áreas vulnerables.
- Recubrimiento de cera: Aplicar cera a piezas de latón y otros accesorios para evitar daños por orina.
Diana Spencer aconseja a cualquiera que encuentre murciélagos en un edificio que se comunique con la Línea Nacional de Ayuda para Murciélagos para obtener asesoramiento y apoyo personalizados. Al comprender las necesidades tanto de los murciélagos como de las estructuras históricas, se puede lograr un equilibrio para preservar estos extraordinarios ecosistemas para las generaciones venideras.









































