Un fémur de 7,2 millones de años descubierto en Bulgaria desafía la sabiduría convencional sobre los orígenes de la marcha humana. El fósil, atribuido a la especie Graecopithecus, muestra una combinación de rasgos que sugieren que era capaz de moverse con cuatro patas y alguna forma de caminar erguido, un paso clave en la evolución humana. Este descubrimiento plantea la posibilidad de que el bipedalismo haya surgido fuera de África, y no únicamente dentro de ella, antes de extenderse.

El enigma del Graecopithecus

Graecopithecus es un controvertido simio fósil del Mioceno tardío. El nuevo hueso del muslo, anteriormente conocido sólo por restos de dientes y mandíbulas fragmentadas, proporciona la evidencia esquelética más completa hasta el momento para esta especie. Los investigadores dirigidos por la profesora Madelaine Böhme de la Universidad de Tübingen analizaron el hueso y encontraron características como un cuello femoral alargado y distintos puntos de unión de los músculos que se asemejan a los de los primeros ancestros humanos.

Sin embargo, no era un bípedo totalmente comprometido. La estructura ósea sugiere una forma de transición: no un trepador de árboles especializado como los orangutanes, pero tampoco camina erguido con tanta eficiencia como los humanos modernos. La masa corporal estimada de este individuo (alrededor de 23 a 24 kg, similar a la de un pequeño chimpancé) indica además que se trata de una criatura en las primeras etapas de adaptación al movimiento terrestre.

Por qué esto es importante: repensar los orígenes humanos

La narrativa tradicional de la evolución humana sitúa a África como la cuna principal del bipedalismo. Sin embargo, este descubrimiento sugiere que las primeras formas de caminar erguido pueden haber evolucionado en Europa, específicamente en la región de los Balcanes, y luego extenderse a África. El sitio de Azmaka donde se encontró el fósil era un entorno de sabana forestal y de arbustos (un paisaje de ríos estacionales y bosques abiertos) que puede haber favorecido la experimentación temprana con caminar sobre dos piernas.

El profesor David Begun de la Universidad de Toronto señala que Graecopithecus llena un vacío entre los simios europeos más antiguos como Danuvius guggenmosi y los homínidos africanos posteriores. El equipo plantea la hipótesis de que los cambios climáticos en el Mediterráneo oriental obligaron a los mamíferos euroasiáticos, incluidos los potenciales descendientes del Graecopithecus, a dispersarse en África, contribuyendo posiblemente a la ascendencia de los homínidos posteriores.

Implicaciones futuras

El fémur Azmaka ofrece una rara visión de cómo la marcha erguida se afianzó por primera vez en un paisaje millones de años antes de que aparecieran en África los primeros ancestros humanos ampliamente aceptados. Que este descubrimiento cambie nuestra comprensión de los orígenes humanos dependerá de futuros hallazgos de fósiles. Pero por ahora, añade evidencia crucial al debate en curso sobre dónde y cómo surgió por primera vez el bipedalismo, uno de los rasgos definitorios de la humanidad.

Esta investigación, publicada en Palaeobiodiversity and Palaeoenvironments en noviembre de 2025, enfatiza que la historia de la evolución humana puede ser más compleja y geográficamente diversa de lo que se creía anteriormente.