Durante décadas, los insectos colosales del período Carbonífero, incluidas las libélulas grifos con envergaduras superiores a dos pies, se han relacionado con niveles más altos de oxígeno atmosférico. La teoría predominante sugería que estos antiguos gigantes sólo podrían existir en un ambiente rico en oxígeno. Sin embargo, una investigación reciente publicada en Nature cuestiona esa suposición, argumentando que la disponibilidad de oxígeno no fue el factor principal que permitió su inmenso tamaño.
La hipótesis del oxígeno y la biología de los insectos
La idea de que el oxígeno atmosférico limitaba el tamaño de los insectos surgió de cómo respiran los insectos. A diferencia de los mamíferos con pulmones, los insectos dependen de un sistema traqueal: una red de pequeños tubos que suministran oxígeno directamente a las células. Los científicos razonaron que los cuerpos más grandes requieren más oxígeno y que la difusión a través de estos tubos se volvería ineficiente en la atmósfera actual, pobre en oxígeno. Esto sugirió que la mayor concentración de oxígeno del período Carbonífero permitió que los insectos crecieran hasta alcanzar tamaños extraordinarios.
Nuevos hallazgos desafían la vieja teoría
El paleontólogo Edward Snelling y su equipo de la Universidad de Pretoria utilizaron microscopía de alta resolución para examinar la densidad traqueolar en los músculos de vuelo de los insectos. Su análisis reveló que las traqueolas ocupan sólo una fracción minúscula (1% o menos) del tejido muscular. Esto significa que, en teoría, los insectos podrían acomodar muchos más tubos de suministro de oxígeno sin restricciones fisiológicas.
“Si el oxígeno atmosférico realmente limitara el tamaño de los insectos, veríamos evidencia de compensación traqueolar en especies más grandes”, explicó Snelling. “La realidad es que cualquier ajuste es insignificante”.
¿Qué limitó el tamaño de los insectos?
Los hallazgos del estudio no descartan el oxígeno como factor contribuyente, pero lo eliminan decisivamente como único factor limitante. Si la difusión traqueolar no es el cuello de botella, deben haber estado en juego otras limitaciones. Las posibles explicaciones incluyen:
- Depredación: El surgimiento de los primeros vertebrados con capacidades depredadoras puede haber eventualmente restringido el tamaño de los insectos.
- Límites del exoesqueleto: El exoesqueleto rígido de los insectos tiene limitaciones biomecánicas; Los cuerpos más grandes requieren exoesqueletos proporcionalmente más fuertes, lo que podría volverse insostenible.
- Otros factores fisiológicos: El transporte de oxígeno aguas arriba o en otros sistemas del cuerpo aún podría haber desempeñado un papel, aunque no dentro de los propios músculos de vuelo.
El panorama más amplio
El cambio en la comprensión tiene implicaciones más amplias para la paleontología. Destaca cómo las suposiciones sobre entornos antiguos pueden influir en las interpretaciones de la historia evolutiva. El estudio no “refuta” necesariamente la teoría del oxígeno, pero obliga a los científicos a explorar explicaciones alternativas o complementarias.
El misterio de por qué desaparecieron estos insectos sigue abierto, pero esta investigación aclara que la historia del oxígeno atmosférico, aunque plausible, está incompleta.














