Los astrónomos han descubierto miles de galaxias previamente desconocidas que exhiben “estructuras polares” inusuales: esencialmente, formaciones estrelladas o polvorientas que se extienden perpendicularmente desde el disco galáctico principal, asemejándose a faldas de aro de la era victoriana. Este hallazgo, basado en datos del Instrumento Espectroscópico de Energía Oscura (DESI) y el telescopio espacial Euclid, aumenta drásticamente la población conocida de estas galaxias y proporciona nuevas vías para estudiar la formación y evolución galáctica.
Descubrimiento y escala del fenómeno
Durante décadas, los astrónomos han observado estas peculiares galaxias, pero su rareza limitó la investigación detallada. En 2024, sólo se catalogaron unos pocos cientos de galaxias de estructura polar. Sin embargo, el reciente análisis de los datos de DESI ha identificado aproximadamente 3.000 nuevos candidatos potenciales, aumentando el número conocido en un orden de magnitud.
Los investigadores ahora estiman que aproximadamente el 2% de todas las galaxias masivas del universo cercano poseen estas estructuras. Esto significa que son mucho más comunes de lo que se pensaba anteriormente. Las galaxias recientemente observadas abarcan vastas distancias cósmicas, y la luz de las más lejanas llega a la Tierra después de viajar durante 7.800 millones de años. Los datos del telescopio Euclid amplían aún más la muestra hasta hace más de 11 mil millones de años, lo que permite a los científicos estudiar cómo evolucionan estas estructuras a lo largo del tiempo cósmico.
¿Qué causa estas “faldas de aro”?
La existencia de estructuras polares no es accidental. Las galaxias sin interferencia externa giran naturalmente en un solo plano debido a la conservación del momento angular. Las estructuras polares indican una colisión o fusión pasada con otra galaxia, donde el material fue forzado a entrar en una órbita perpendicular al disco original.
Estas estructuras adoptan diversas formas: algunas son corrientes de estrellas, otras parecen halos o protuberancias. De todos modos, todos apuntan a una historia cósmica violenta. Las estructuras son consecuencia de que otra galaxia alteró el sistema original, obligando a las estrellas y al gas a adoptar órbitas no estándar.
Por qué esto es importante
Las galaxias de estructura polar sirven como un valioso laboratorio para estudiar la evolución de las galaxias. Si bien no todas las galaxias presentan estas formaciones, muchas sufren fusiones o eventos de acreción. Al estudiar este subconjunto de galaxias con evidencia estructural clara de colisiones, los astrónomos pueden obtener conocimientos más amplios sobre cómo crecen y cambian las galaxias a lo largo de miles de millones de años.
“No todas las galaxias tendrán una estructura polar”, explica el astrónomo Jacob Guerrette, “pero muchas galaxias habrán pasado por acreciones o fusiones, por lo que podremos estudiarlas mejor en general a través de este subconjunto más pequeño de galaxias de estructura polar”.
La propia Vía Láctea también puede exhibir estructuras polares débiles, aunque confirmar esto sigue siendo un desafío. La abundancia de estas estructuras sugiere que las colisiones galácticas ocurren con más frecuencia de lo que se suponía anteriormente, remodelando el universo de maneras que apenas estamos comenzando a comprender.
Este descubrimiento resalta la naturaleza dinámica y a menudo caótica de la evolución galáctica y proporciona a los astrónomos una nueva herramienta para desentrañar los misterios de la historia cósmica.
