Un panel asesor federal está intensificando el escrutinio de las vacunas de ARNm contra el Covid-19, junto con las vacunas recomendadas para mujeres embarazadas, lo que genera controversia sobre su seguridad y eficacia. El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP), designado por el Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ya restringió el acceso a ciertas vacunas Covid y revocó el respaldo de algunas vacunas infantiles estándar.

Voces disidentes desafían el consenso científico

Varios miembros del ACIP cuestionan públicamente la seguridad de las vacunas de ARNm contra el Covid, yendo en contra del consenso científico predominante. El Dr. Robert Malone, panelista, alega que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) está reteniendo datos críticos sobre riesgos relacionados con las vacunas. En una entrevista reciente con The New York Times, el Dr. Malone afirmó que la FDA ha rechazado repetidamente solicitudes de estos datos, alimentando el escepticismo sobre la transparencia.

Reclamaciones de contaminación del ADN y reacciones inflamatorias

El Dr. Malone ha sostenido durante mucho tiempo que las vacunas de ARNm pueden contener fragmentos de ADN capaces de desencadenar respuestas inflamatorias peligrosas. Esta preocupación refleja afirmaciones similares hechas por el Cirujano General de Florida, Dr. Joseph Ladapo, en enero de 2024, quien pidió una suspensión temporal del uso de la vacuna basándose en estos supuestos riesgos.

La FDA refuta las afirmaciones por considerarlas engañosas

Sin embargo, la FDA ha desestimado estas afirmaciones por considerarlas infundadas. En una carta de 2023 al Dr. Ladapo, la agencia describió la posibilidad de contaminación del ADN como “inverosímil” y “engañosa”, refutando efectivamente las preocupaciones planteadas por el panelista del ACIP y el funcionario de Florida.

Creciente desconfianza en los mensajes de salud pública

Las acciones y declaraciones públicas del panel subrayan una tendencia creciente de desconfianza en las recomendaciones de salud pública establecidas. Este escepticismo, alimentado por la desinformación y la polarización política, desafía la autoridad de organismos reguladores como la FDA y plantea dudas sobre el futuro de la política de vacunas. La postura agresiva del ACIP puede erosionar aún más la confianza del público en las vacunas, lo que podría obstaculizar los esfuerzos para combatir las enfermedades infecciosas.

La disputa en curso entre el panel federal de vacunas y la FDA pone de relieve una división crítica en la interpretación científica y la transparencia regulatoria, con implicaciones tanto para la salud pública como para la aceptación de las vacunas.