Una fuerte tormenta de viento en Colorado la semana pasada provocó una interrupción momentánea del estándar horario oficial de Estados Unidos, UTC (NIST). Si bien el cambio fue minúsculo (4,8 microsegundos ), resalta la infraestructura sorprendentemente frágil que sustenta el cronometraje global.

La disrupción en el NIST

El incidente ocurrió cuando vientos huracanados provocaron cortes de energía generalizados en Colorado, incluso en el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) en Boulder. El NIST mantiene una red de relojes atómicos, principalmente máseres de hidrógeno y haces de cesio, que sirven como base para el UTC(NIST). Estos relojes están diseñados para funcionar con batería de respaldo, pero la tormenta provocó una falla en el generador de respaldo de la instalación, desconectando temporalmente algunos de estos relojes de los sistemas de medición del NIST.

Esta desconexión provocó una ligera ralentización del horario estándar oficial estadounidense. La diferencia, aunque pequeña, es crítica porque UTC (NIST) es distinta del estándar de tiempo coordinado globalmente (UTC) e influye en varios sistemas de alta precisión.

Por qué esto es importante

Aunque 4,8 microsegundos son imperceptibles para los humanos (un parpadeo tarda 572.000 microsegundos), las implicaciones para las tecnologías sensibles son significativas. Las telecomunicaciones, las señales de GPS, los mercados financieros y la infraestructura crítica dependen de una sincronización horaria precisa. Incluso las desviaciones menores pueden alterar estos sistemas.

Jeff Sherman, físico investigador supervisor del NIST, explicó a NPR que los relojes continuaron funcionando, pero los sistemas automatizados responsables de medir y distribuir la señal horaria se vieron afectados. La instalación del NIST utiliza sistemas de medición multicanal (MCMS) primarios y alternativos para detectar incluso los cambios temporales más pequeños, que luego se introducen en algoritmos que determinan la hora oficial de EE. UU.

Corrección y confiabilidad continua

Desde entonces se restableció la energía y el equipo del NIST corrigió el problema. El incidente sirve como recordatorio de que incluso los sistemas de cronometraje más avanzados son vulnerables a las interrupciones del mundo real. La dependencia de Estados Unidos de los relojes atómicos para la infraestructura crítica subraya la importancia de una energía de respaldo sólida y sistemas redundantes.

Este evento también resalta cuán estrechamente conectado está el cronometraje global: el estándar estadounidense contribuye a los esfuerzos internacionales para mantener la precisión, e incluso una perturbación local menor puede tener efectos en cadena.

Las instalaciones del NIST están operativas, pero el incidente plantea dudas sobre la resiliencia a largo plazo y la necesidad de mejorar las salvaguardias contra fenómenos climáticos extremos.