El intento de la administración Trump de detener la construcción de parques eólicos marinos ha sufrido otro golpe legal. El viernes, un juez federal de Virginia dictaminó que el proyecto de energía eólica marina costera de Virginia, valorado en 11.200 millones de dólares, puede continuar con su construcción a pesar de una orden anterior del Departamento del Interior de suspender todo el trabajo. Esta es la tercera vez esta semana que los tribunales bloquean los esfuerzos de la administración para detener el desarrollo de la energía eólica.
Se cuestiona la justificación del gobierno
El mes pasado, el Departamento del Interior ordenó abruptamente la suspensión de los trabajos en cinco importantes proyectos de energía eólica marina, citando vagas “preocupaciones de seguridad nacional”. Esta medida provocó impugnaciones legales inmediatas por parte de los desarrolladores, quienes argumentaron que el gobierno no ofreció ninguna explicación creíble para la suspensión y que los retrasos causarían graves daños financieros.
Los tribunales se ponen del lado de los desarrolladores
Los jueces siempre han fallado a favor de las empresas de energía eólica. Esta semana, los tribunales han emitido órdenes judiciales preliminares que permiten reanudar la construcción del proyecto de Virginia, así como del proyecto Revolution Wind (Rhode Island) y Empire Wind (Nueva York). El fallo de Virginia permite específicamente a Dominion Energy continuar construyendo su parque eólico mientras continúa su demanda contra la orden de interrupción del trabajo.
Proyecto masivo en juego
Está previsto que el parque eólico marino costero de Virginia se convierta en el más grande de su tipo en EE. UU., compuesto por 176 turbinas con una capacidad de 2,6 gigavatios, suficiente para alimentar aproximadamente 660.000 hogares. Dominion Energy ya ha invertido 8.900 millones de dólares en el proyecto, que está completado en un 70%, y estimó las pérdidas diarias en 5 millones de dólares debido a la intervención de la administración.
Implicaciones más amplias
Las repetidas derrotas judiciales ponen de relieve la dificultad de la administración para justificar legalmente su oposición al desarrollo de energías renovables. Los fallos sugieren que detener estos proyectos sin evidencia clara de amenazas a la seguridad nacional no tendrá validez en los tribunales y probablemente acelerará las impugnaciones legales a futuros intentos de bloquear iniciativas similares.
Estas derrotas plantean dudas sobre las verdaderas razones detrás de las acciones de la administración. La abrupta interrupción, junto con preocupaciones no especificadas, sugiere un posible motivo político más que un riesgo legítimo para la seguridad. La industria de los parques eólicos ahora está avanzando mientras la administración reconsidera su enfoque.















