La fascinación infantil por los renacuajos ha llevado al biólogo Anthony Waddle a la vanguardia de la conservación de los anfibios. Waddle, que ahora lidera una investigación de vanguardia en Australia, está desarrollando estrategias radicales (desde refugios con calefacción hasta modificación genética) para combatir el hongo quitridio, una enfermedad que diezma las poblaciones de ranas en todo el mundo.
La emergencia de los anfibios: por qué son importantes las ranas
Las ranas y otros anfibios se enfrentan a una crisis de extinción. El hongo quitridio ya ha acabado con 90 especies y más de 500 están amenazadas. No se trata sólo de perder un animal carismático; Los anfibios desempeñan un papel vital en los ecosistemas, controlan las poblaciones de insectos (incluidos los vectores de enfermedades) y tienen potencial para realizar descubrimientos médicos innovadores. Su piel puede ser la clave para encontrar analgésicos y alternativas a antibióticos nuevos y no adictivos.
De los ladrillos a la biotecnología: el enfoque innovador de Waddle
El trabajo de Waddle comenzó con una simple observación: las temperaturas más cálidas inhiben el hongo. Esto llevó a la construcción de “saunas” de pequeña escala (refugios de ladrillo rematados con invernaderos) diseñadas para elevar la temperatura corporal de las ranas durante los meses más fríos. El experimento resultó exitoso; Las ranas refugiadas en estos recintos con calefacción mostraron una mayor resistencia al hongo.
Sin embargo, Waddle no se detuvo ahí. Al reconocer la necesidad de soluciones más amplias, recurrió a la vacunación y la biología sintética. Ahora encabeza proyectos para inmunizar y liberar en la naturaleza a cientos de ranas campana verdes y doradas, con la esperanza de reforzar las poblaciones en declive. Para especies que no pueden vacunarse, como la rana corroboree del sur, en peligro crítico de extinción, su equipo se está aventurando en experimentos de reemplazo de genes.
“No podemos limitarnos a introducir genes en ranas, queramos o no, pero a nivel de investigación deberíamos investigar la biología sintética… vamos a empezar a utilizar estos métodos en la naturaleza para la conservación”. -Antonio Waddle
El debate ético en torno a la intervención genética
La biología sintética (la edición de organismos alterando su material genético) sigue siendo controvertida. Si bien sus defensores lo ven como una herramienta para combatir los obstáculos genéticos y mejorar la resistencia a las enfermedades, los críticos plantean preocupaciones éticas y advierten sobre posibles consecuencias no deseadas. A pesar de este debate, Waddle cree que la aplicación controlada de la biología sintética es esencial. Su objetivo es probar estos métodos en múltiples especies australianas, con el objetivo a largo plazo de compartir soluciones efectivas a nivel mundial.
Un rayo de esperanza para la conservación de los anfibios
La herpetóloga australiana Dra. Jodi Rowley describe el trabajo de Waddle como “un rayo de esperanza”, y señala que más del 40% de las especies de anfibios ya están en peligro de extinción. Su enfoque, que combina intervenciones inmediatas como refugios con calefacción con soluciones a largo plazo como la ingeniería genética, representa un intento audaz de revertir la tendencia.
La incesante curiosidad y el impulso de Waddle, nacidos de una infancia que pasó observando renacuajos, están traspasando los límites de la biología de la conservación. Los desafíos son inmensos, pero su optimismo y dedicación sugieren un posible punto de inflexión en la lucha para salvar a los anfibios de la extinción.
