Un colosal iceberg antártico, conocido como A23a y aproximadamente del tamaño de Chicago, está acumulando rápidamente agua de deshielo en su superficie, formando una vasta piscina de contenido natural. Las imágenes de satélite revelan el sorprendente fenómeno: un borde de hielo elevado que rodea los bordes del iceberg, creando efectivamente una piscina gigantesca, aunque gélida, que abarca 800 kilómetros cuadrados.

La inusual retención de agua de deshielo

La coloración azul intenso del agua estancada, que alcanza profundidades de varios metros, sugiere un volumen inmenso, probablemente de miles de millones de litros. No se trata simplemente de acumulación de agua; está atrapado. Los científicos explican que los bordes del iceberg están doblados hacia abajo, formando una presa natural que impide que se drene el agua de deshielo. Esta estructura en forma de arco es común entre los icebergs masivos, como resultado de la erosión de las olas y la inestabilidad inherente de los altos acantilados de hielo.

Una historia de escala y deriva

A23a tiene una larga historia: se desprendió de la plataforma de hielo Filchner-Ronne en 1986, inicialmente más de cinco veces su tamaño actual. Durante años ostentó el título de iceberg más grande del mundo. Sin embargo, la reciente deriva hacia el norte hacia aguas más cálidas ha acelerado su fragmentación. Las rayas de agua superficial también muestran los patrones de flujo pasados ​​del iceberg cuando todavía estaba anclado en la costa antártica.

Desintegración inminente

El gran peso del agua de deshielo acumulada está desestabilizando ahora a A23a. Si el agua se escurre por las grietas y se vuelve a congelar, ejercerá una presión inmensa y provocará que el iceberg se rompa. Según los expertos del British Antártida Survey, esto podría suceder casi de la noche a la mañana, convirtiendo una estructura monolítica en una papilla fragmentada. La situación pone de relieve los efectos acelerados del cambio climático en las formaciones de hielo de la Antártida.

Esto no es sólo una curiosidad científica; es una demostración visible de la rapidez con la que las grandes masas de hielo están cambiando en respuesta a las condiciones de calentamiento. La ruptura de la A23a contribuirá aún más al aumento del nivel del mar y a la alteración de las corrientes oceánicas.