Es el instrumento del que todo el mundo se queja. El flautín. Esa hermana pequeña y estridente de la flauta de concierto tiene fama de ser difícil, ruidosa y, en ocasiones, insoportable. Pero elimine la molestia y tendrá un instrumento potente. Es el instrumento de viento de madera más agudo de cualquier orquesta o banda militar estándar.
Al tocarlo de lado, como su primo mayor, el flautín opera en un registro que atraviesa la textura más espesa. Su tono es exactamente una octava más alto que el de una flauta de concierto normal. Si se pregunta qué tan alto llega, la brújula del instrumento se extiende tres octavas completas hacia arriba desde la segunda re por encima del do central. Ese es un rango significativo para un trozo de madera o metal más pequeño que su mano.
El viaje del flautín hacia la sinfonía es sorprendentemente reciente. Su uso orquestal no comenzó hasta finales del siglo XVIII. Antes de eso, los compositores dependían de la flageolet, a veces llamada flauto piccolo. El flautín lo reemplazó efectivamente, aportando un sonido más robusto y confiable al escenario. Viene con un sistema de teclas Boehm, una innovación mecánica que hizo que las notas altas difíciles se pudieran tocar con precisión.
Las bandas militares tenían un uso específico para el instrumento. Preferían un flautín de seis teclas en re bemol. ¿Por qué re bemol? Hizo que tocar en tonos bemoles fuera mucho más fácil para los músicos. Esta elección práctica mantuvo la relevancia del instrumento más allá de la sala de conciertos.
La palabra piccolo también se ha extendido a otras áreas de la música. Sirve como nombre de una parada de órgano específica. También lo verás aplicado a otros instrumentos. Está el clarinete piccolo. Luego está el violino piccolo, que es literalmente el “violín pequeño”. El término se refiere a cualquier cosa pequeña y alta.
Sin embargo, en el ámbito orquestal, sigue siendo único. No se mezcla; anuncia. Cuando las cuerdas retumban y los metales suenan a todo volumen, el flautín es la aguja que encuentra el hilo. No es para los débiles de corazón. Tampoco es apto para personas débiles de oído.
¿Es necesario? A veces. ¿A menudo? Casi nunca. Pero cuando está ahí, no puedes ignorarlo. La música cambia de textura. El aire se vuelve más tenue. Te recuestas en tu asiento.
Ese es el trabajo del flautín. Para asegurarse de que todos estén prestando atención.












